No siempre el coche es como el vino

Hay cosas que con el tiempo se van poniendo mejor, gustan más y hasta se revalorizan; pero hay otras a las que el paso de los años les juega en contra; es más, esto ocurre con la mayoría de objetos y hasta de los seres vivos. En el caso de los coches, no solo están afectados por el deterioro de sus piezas, sino que también hay un factor económico que les resta valor, estamos hablando de la depreciación.

A penas un vehículo se pone en circulación, es decir, sale del concesionario, su valor en el mercado baja considerablemente. Esto quiere decir que si usted quiere vender su automóvil al día siguiente de haberlo comprado, no podrá aspirar a recuperar la cantidad que invirtió en él; el porcentaje de devaluación al dejar el establecimiento que lo vende, es de aproximadamente un 10%.

Al cumplir un año, la depreciación le habrá rebajado otro 10%, en el mejor de los casos. Ese porcentaje no contempla algún deterioro adicional que haya sufrido el vehículo, por lo tanto, el valor solo será 10% menos, si sus condiciones son buenas y que esté prácticamente como nuevo. Hay un elemento determinante y es el prestigio de la marca; como consecuencia, si la marca no es de mucho renombre, tal cifra podría empeorar.

Al llegar a los cinco años, podría haber perdido alrededor de un 60% de su precio original. Este indicador no es nada nuevo, ha venido ocurriendo desde antaño y por lo visto así permanecerá en el tiempo.

El precio de un coche usado

La depreciación no es el único factor que determina el precio de un vehículo usado. Por supuesto, hay otros elementos de peso que contribuyen con su alza o su baja. La dinámica del mercado, por ejemplo, juega un papel decisivo. Sabemos que si la demanda de una marca particular es elevada, los oferentes pueden estar dispuestos a pagar más, sobre todo si la oferta es poca; asimismo, puede ocurrir totalmente lo contrario.

Si usted posee un coche, no solo debe estar pendiente del mantenimiento y de las condiciones físicas para que luzca lo mejor posible, sino que ha de estar pendiente de cómo el mercado afecta el valor de su posesión. Solo así puede determinar si la inversión que está realizando para tener el automóvil operativo, vale la pena.

Hay ocasiones en las cuales lo más conveniente es vender un coche al desguace, antes de que su valor se diluya y las pérdidas sean mayores.

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