Calendario anual de revisiones para mantener el coche en perfecto estado

Un error que debemos dejar atrás desde ya si queremos un coche seguro, confortable y que nos dure años y años es que no sólo debemos acudir al taller pre ITV, sino que también debemos frecuentemente someterlo a revisiones rutinarias para que nada falle y presente la misma conducción como el primer día.

 

Por ello, una vez pasado el año que normalmente ofrecen de garantía los concesionarios, nos conviene tener presente un calendario de cada cuánto debemos mandar a revisión el coche si lo queremos como nuevo.

 

A continuación, os ofrecemos fechas clave y consejos de cuándo acudir a nuestro mecánico de confianza:

Imagen: pxhere.com

 

 

-Antes de que comience el invierno: el frío y las temperaturas extremas en general, son enemigos del buen mantenimiento del vehículo. Por ello, sobre todo si vivimos en zonas invernales donde se produzcan heladas y nevadas, debemos cuidar que todos los componentes del coche puedan responder bien a la arrancada a bajas temperaturas.

 

Así, en una revisión en esta etapa el taller mecánico se centrará en que tengamos el tipo de aceite adecuado, que los neumáticos sean aptos para circular por carreteras con escarcha, que la respuesta si patina sea la adecuada, etc. Y por supuesto que tengamos nuestras cadenas a punto.

 

-Antes de que comience el verano: igual que como ocurría con el frío, el calor también afecta al coche y casi que a los mismos componentes. Así, el aceite debe ser especial para las altas temperaturas, los neumáticos igualmente preparados, etc.

 

-Antes de la revisión de la ITV: no pasar la ITV puede suponer que nos retengan el vehículo o incluso que nos multen, por lo que antes de acudir al centro homologado, es muy recomendable que nos aseguremos que todos los puntos de revisión que se contemplan en la inspección técnica, los vayamos a pasar.

 

Un taller mecánico conoce como nadie cuáles son estos puntos de revisión, por lo que nos facilitará todo lo necesario para una ITV prefecta.

 

-Cuando los componentes estén a punto de acabar su vida útil: hay una fecha clave en cuanto a componentes, que son los tres años. Frecuencia en que piezas como la batería, necesitan su reposición.

 

También el kilometraje nos sirve como medidor: una vez llegados los 20.000 kilómetros, componentes como los amortiguadores requieren un vistazo (y su total recambio a los 80.000)

 

-Cuando vayamos a emprender un largo viaje: la seguridad es lo primero, también a la hora de que nada ni nadie nos estropee lo que debe ser un viaje placentero. Por ello, debemos asegurarnos que nuestro vehículo puede soportar “de un tirón” revolucionar el cuentakilómetros y que componentes con vida útil muy marcada no nos fallen en medio de una carretera muy lejos de nuestro hogar.

 

En definitiva, para diseñar nuestro calendario de revisiones tenemos que tener en cuenta los cambios drásticos de temperatura, un uso elevado del vehículo, cuándo solemos realizar la ITV y cuántos años han pasado desde que nos expiró la garantía de fábrica.